Él sabía que ese día llegaría, paso las últimas estaciones completas preparando sus alas, volando cada vez un poco más lejos, dejando cada vez mas atrás el nido, pero siempre regresando a sus cómodas ramas.
Siempre supo que el día llegaría y sin previo aviso llegó, pero a pesar de todo no se encontraba lo suficientemente preparado, pero simplemente llegó y su vida de repente en un caos se formó.
La nueva parbada pasó en frente de sus ojo, sin avisar, sin esperar, solamente pasó y él entendió que ese era su nuevo camino a seguir. Nervioso agitó sus alas, más estas no respondían; agitada su voz alzó, más nadie escuchó; su mente eufórica imaginaba que todo era un sueño, más su corazón gritaba que se atreviera que ese era el juego.
Valiente saltó desde lo más alto del árbol intentado volar con todas su fuerzas, pues su anciado momento se veía cada vez más lejos; el miedo engrandecido se apoderó de él, más su fuerte deseo lo hizo emprender... emprender el vuelo hacia la luz del sol y logrando al fin encontrar su tan anhelada... la nueva parbada.
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